Las campañas políticas son una buena oportunidad para coleccionar frases estúpidas. Los políticos suelen aspirar a la oración ingeniosa y contundente, pero no siempre tienen fortuna. En cambio corren el riesgo de revelar su pobreza mental o un espíritu en ruinas. Un ejemplo paradigmático de lo primero es Andrés Felipe Arias. Muchas de sus salidas en público son un rosario de sandeces, de ocurrencias indefendibles y de complejos de inferioridad. La conversación que sostuvo la semana pasada durante el trámite del referendo en la Cámara de Representantes con el Secretario de la Presidencia Bernardo Moreno no habla muy bien de él. Mucho menos la rueda de prensa donde justificó la cosa como una humorada en medio de la tensión. Si fue un chiste, fue de mal gusto. En todo caso, en medio del trámite turbio del referendo es razonable sospechar que el contenido de esta humorada persigue como objetivo lograr a costa de lo que sea la permanencia de Uribe en el poder. Todo ello hace muy evidente ...
Opinión política e impresiones acerca de acontecimientos de actualidad