El domingo 27 de septiembre se celebraron con éxito las consultas entre liberales y polistas para la selección de sus candidatos a la presidencia. Aunque la votación no fue caudalosa tampoco puede calificarse de insignificante: un poco más de un millón de votos entre los liberales y más de cuatrocientos cincuenta mil en el Polo, muestran la movilización de apoyos cercanos a cada una de esas organizaciones en un contexto difícil, en el que cada partido arriesga su prestigio electoral y su posibilidad de apuntalar negociaciones posteriores en un respaldo electoral considerable. De estas consultas salen Rafael Pardo y Gustavo Petro como candidatos oficiales de sus organizaciones y se abre la posibilidad de construir una candidatura de unidad de los diversos grupos que se oponen al uribismo y a la reelección. No creo que sea razonable pedir que las consultas internas de los partidos recojan la misma afluencia de votantes que los comicios normales: en el imaginario de los ciudadanos no se ha instalado el tema de la democracia interna de los partidos como un elemento relevante para su cultura electoral y por eso la movilización de apoyos en este tipo de eventos es mucho más difícil y restringida. Y a pesar de ello, el asunto tiene significados importantes tanto para la democracia interna de las organizaciones como para el fortalecimiento de alternativas partidistas en la democracia.
Lo más significativo es que las consultas fueron un espacio de visibilización de liderazgos por encima de las coaliciones internas que controlan a los partidos. El caso más evidente es el del Polo. Sin el mecanismo de consulta abierta la nominación de Gustavo Petro hubiera sido imposible. Su nombre no era el que mayor acogida tenía entre los dirigentes nacionales del partido, pero las urnas mostraron otra tendencia que se convierte en un mensaje para el reajuste de sus cuadros internos. De hecho una noticia que no es del todo desalentadora es que la pérdida de apoyo al partido en Bogotá –preocupante porque es una especie de voto castigo en su nicho electoral más consolidado- se compensa un poco con el respaldo que se va cosechando en algunos departamentos de la costa Caribe, en los que Petro triunfó sobre Carlos Gaviria. De manera un poco más general, si la izquierda organizada en el Polo continua respetando las decisiones que se toman a través de reglas bien establecidas podrá sobreponerse a disputas internas que pueden ser muy fuertes y que en otras condiciones tenderían a destruir toda posibilidad de construcción de partido.
En el caso del liberalismo el triunfo de Rafael Pardo era previsible, contaba con el guiño del sector oficial del partido y su estrategia estaba alimentada y fortalecida por una experiencia previa como precandidato liberal en el 2006. Pero la votación de Anibal Gaviria también fue significativa, sus respaldos están concentrados en Antioquia en más de un 50%, pero no carece de reconocimiento en otras regiones del país –por ejemplo ganó en Quindio y Risaralda-, lo que hace factible una reconfiguración de las coaliciones que controlan al liberalismo. Además los resultados obtenidos en Antioquia por Gaviria Correa le brindan la posibilidad de platear el debate acerca de los cuestionados apoyos recibidos por Rafael Pardo en el departamento de Antioquia; respaldos que minan la confianza en las posibilidades de depuración y renovación del partido.
Hacia el futuro es importante seguir apostándole a las consultas como mecanismos de selección de candidatos, apuntado a fortalecer nuestra democracia. Algunos sectores de opinión se han apresurado a descalificar su realización, a ver no más que sus costos y a proyectar a partir de sus resultados la debilidad de las organizaciones que participaron en el proceso. Por el contrario, creo que insistir en su realización es la manera de perfilar mecanismos que nos permitan tener partidos fuertes con democracia interna. No se puede reclamar mejor calidad de nuestras instituciones representativas si no estamos dispuestos a asumir los costos que implica poner en marcha sus procedimientos. Además, las críticas por la baja votación no tienen en cuenta que estas consultas movilizan los núcleos más activistas de los partidos y que de ninguna manera se puede confundir esta votación con la que podrían conquistar en una elección más abierta y competitiva. En vez de debilidad en las organizaciones que participaron, lo que uno puede constatar es que aquellos partidos que le apostaron a la consulta, persistiendo en su democratización interna, constituirán bastiones importantes para el mantenimiento de la democracia en el país, sobre todo en un momento en el que es urgente escoger buenas opciones para salvaguardar la posibilidad de la alternancia en el poder, condición que resulta fundamental para salvaguardar nuestra democracia.
Comentarios
CON RESPECTO A LAS CONSULTAS INTERNAS,CONSIDERO QUE LOS MEDIOS DE COMUNICAION NO LE DIERON EL MANEJO ADECUADO ANTES DE LAS VOTACIONES E INCLUSIVE LUEGO DE LOS ESCRUTINIOS. NO SE LE DIO LA IMPORTANCIA MEDIATICA QUE REQUERIA UN PROCESO ELECTORAL COMO ESTE PARA FORTALECER LA DEMOCRACIA Y FOMENTAR LA ACTIVA PARTICIPACION CIUDADANA. Y CUANDO SE CONICIERON LOS RESULTADOS, SE EMPEÑARON EN MOSTRAR EL SUPUESTO FRACASO DE LA JORANADA, EN RESALTAR EL ABSTENCIONISMO Y DE UNA U OTRA FORMA TRASMITIRLE EL MENSAJE A LA GENTE DE QUE LA OPOSICION NO TIENE OPORTUNIDAD ALGUNA DE VENCER A URIBE EN LAS ELECCIONES Y QUE EN COLOMBIA NO EXITEN OTROS LIDERES POLITICOS CAPACES DE GENERAR CAMBIOS SOCIALES.ADEMAS, NO SE TUVIERON EN CUENTA TRIUNFOS POLITICOS, COMO LOS DE PETRO Y ANIBAL, QUE OBTUVIERON RESULTADOS BASTANTE POSITIVOS SIN CONTAR CON LAS ALIANZAS Y COALICIONES INTERNAS DE SUS RESPECTIVOS PARTIDOS. POR EJEMPLO ANIBAL GAVIRIA SUPERO EN VOTACION A PARDO EN RISARALDA, DEPARTAMENTO DEL JEFE DE PARTIDO,QUIEN APOYABA A RAFAEL PARDO Y DONDE SE SUPONE QUE TENDRIA GRAN INFLUENCIA POLITICA.