"La democracia necesita que los aspirantes al poder sean capaces de tolerar la derrota" (A. Przeworski) Un indignado senador Uribe censura el uso político de la paz. Según sus cálculos, quienes promovieron los acuerdos están interesados sólo en el show mediático, en armar una “recocha” y malbaratar los dineros públicos. Es lógico que juzgue esto como una perversidad. Sólo que esta “perversidad” contiene una promesa y traza un camino alternativo para un pueblo que empeñó parte de su historia en autolesionarse y en dañar al que piensa distinto. La promesa y el camino contenido en este acuerdo son despreciables a los ojos del exmandatario, quien no repara en razones humanitarias ni estratégicas. Esta obsesión “anti-paz” o “pro-paz verdadera” –que para los efectos es lo mismo– ha sido difundida ampliamente por los medios de comunicación, en las universidades, las plazas, las iglesias. Ha sido repetida en los foros por quienes sirven de voceros del exmandat...
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